sábado, 12 de junio de 2010

Por Debajo Del Abrigo Se Salen Los Leones…

Por debajo del abrigo se salen los leones y nadie puede saber cómo capturarlos. Escucho sus lágrimas elásticas y también el crujir de los huesos de aquellos hombres de largos brazos, cuando se apagan los faroles. Necesito, por lo tanto, los ramos floridos para hacer orladas montañas de hiedra, llanuras mucho más milagrosas y vastos bosques de flamas azules. En el cielo los pájaros colorean las nubes a escupitajos bajo la atenta mirada del ojo de la lluvia, el cual ya no gritará sobre las colinas envueltas en los sentimientos de la neblina profunda, hermosa como toda ventana por donde vemos a nuestra mujer saliendo de la usina mientras carga en las espaldas corazones de tierra extraviados, y otros días párpados fugaces de semáforos descompuestos. Hago la última reflexión del día delante de las higueras, tomo sus frutos destellantes para escribir líneas mortales para ellas, van apareciendo sus plumas de ensueño, y pienso en la suavidad descomunal de sus capullos que han comenzado a parecerse a las uñas recién nacidas de una joven madre, amante de sus propios cabellos nebulosos.

7 de Mayo de 1996

Este poema en prosa apareció en mi poemario Laguna De Electricidad (1998). Esta versión tiene una diferencia con la publicada en el libro: la primera frase decía “Debajo del abrigo se salen los leones…”, al que solo le he agregado la palabra inicial. Creo que es mi único poema con un vocablo de grueso calibre: “escupitajos”, el cual deviene sin duda del grácil modo de escribir de Benjamin Péret ^_^