sábado, 13 de febrero de 2010

Cuatro Sonetos Esperanzadores (I)

Para estas paredes celebérrimas y fuertes
he tratado de encintar su significado,
por lo que viví entre ellas; mas las fuentes
de lo absurdo me arrastran a lo acabado.

Contra ellas estuvo esta alma cansada,
este reloj de té, esta tristura de alegría,
este extrañar el conformarse de pasada
y todo arreglo en el frío aire del día.

Al olor de las flores afuera de la calle
se parece este cemento de los pies en marcas,
peces que danzan en el dedo del valle.

Ángel, te he dicho muchas veces: en agosto
cae mi amargura, mis oscuras remotas comarcas,
pero te he bebido, te quiero por lo angosto.


Noviembre – Diciembre de 1994

A partir de esta entrega voy a publicar este conjunto titulado Cuatro Sonetos Esperanzadores de fines de 1994, los cuales fueron escritos y leídos especialmente para una velada poética en el colegio donde acabé la secundaria, y en los que sin duda muestro esa cierta tristura por aquellos días idos. De repente alguno recuerda que con anterioridad publiqué un soneto. Espero les gusten ^_^