sábado, 6 de marzo de 2010

Cuatro Sonetos Esperanzadores (IV)

Sonríe en la quimera de tus recuerdos,
camina alrededor del candil con ristres.
¿Recuerdas? A veces decían: “No son cuerdos,
caen en sus propias manos y quistes”.

Y para llorar no están los amigos, las amigas.
De repente jugaste mucho, aquí con dudas;
así cuando regresaste te crecieron hormigas;
en los pantalones vosotros teníais rudas.

De este momento del cerebro oscuro
el día y la noche son vida suficiente;
lo sufrido, lo amado se vuelven puro.

Todos hieren alguna vez con esperanza,
puesto que este corazón ya no siente
y lo que he dicho es una sola alabanza.

Noviembre – Diciembre de 1994

Este es el último soneto de esta serie, escritos enteramente -como dice el verso- con el “cerebro oscuro”. A través de este post les agradezco a todos ustedes por las más de 5000 visitas a este blog desde diciembre del 2008 (según Star Counter), gracias ^_^