miércoles, 10 de diciembre de 2008

X

A mayoría de encierros
corro a los establos que se dan tosiendo,
buenas maneras que limpian a la vida
vastos gritos de los nublillos,
y cuando salgo, aquí, a lo que digo,
respiro muchas flores tirantes.
Mi brazo desea sentarse
porque puede volverse cojo,
y ahí mismo avuelto la moneda,
subrayada en todas sus hijas sueltas.
Virantes, las puntas de la esquina,
suben en el vuelo de un violisco,
como quietud dentro del cuerpo
pequeño, adentro.
Para nada en el paso de las crines
acaricio la vejez de lo que no veo,
y me dicen que pregunte
por la espalda del ayer.
Noviembre - Diciembre 1994

Este poema fue el primero que publiqué el miércoles 18 de Enero de 1995 en el semanario sanmarquino La Ciudad (No. 4, Año 0), que fuera dirigido por Rafael Tolentino R. Este poema pertenece a la colección Guarismos (1994).