sábado, 10 de abril de 2010

Continuación VIII

A veces no se me oye a mí mismo
en lo roído, en lo decadente del pantalón.
Me veo cuando me ven limpiando
mi nariz desde una madrina compungida.
Tampoco me cargo ni me peso
porque cada gramo insufrible chorrea su sangre
al menos pensamiento filosófico
sobre lo que hubiéramos sido
desde un pasado motoral.
Cuellos morenos e inquisidores
cuando en dialecto de eucaliptos se discuten,
y yo los observo,
me salgo para no pensarlos traumados
y llorando contra los brazos de mi hermana
de fines de semana.

El primer problema,
el larguísimo pelo biológico de esquirlas,
surge al ponerme camisas de losetas
entre el asco y la línea insoportable
de las tarjetas de los mundos nuevos,
de los mundos al campanazo del pañuelo.
Yo no sabía
lo que hay en la cabezas orcas,
quienes riéndose y pegando pensativos
ante estas cosas de soledad,
que inconfortables me niegan sin saber.
A marzo, a un mar medimarítimo,
a un sonido de corredor, me despierto
para regalar lo que me robaron
estrados abriles de tiempo coordinado.
Y haciendo el esfuerzo de oírme
me doy cuenta de que
yo soy el silencio circundante.

1994

Poema inédito hasta la fecha. Forma[ba] parte de un conjunto de 12 poemas titulado Lamentos Y Continuaciones, aún sin publicarse. Con anterioridad publiqué otro poema de esta colección en enero del 2009. Saludos ^_^