sábado, 17 de abril de 2010

Como Si Fuera Llamado Por Las Flamas Del Consuelo...

Como si fuera llamado por las flamas del consuelo
Te observo a través de burbujas de tinta azul
Dando pasos sobre un xilófono en acto de levitación
Cegado por las mieses
Voy por debajo del ojo del puente
Abierto ante las frutas del níspero
Arrojadas a mis manos de luciérnaga
Abres las cortinas con suma calma ante las olas de vapor
Que se aproximan por entre las cosechas
Y que son guiadas por migalas
Sea porque tus órganos sedosos claman
La venida de los asteroides
En la presencia de esta luna que del agua sale
Flores milamores aparecen por el contacto eléctrico
De nuestras ropas pacíficas haciéndose un lugar
En tus rodillas forestales
Estratagema deslumbrante agitándose en un balcón montañoso
De esa forma te encuentro en el espacio que frecuento
Alucinado por la materia de tus lágrimas celestes
O en ese momento maravilloso cuando
Una mano tuya se enguanta así misma con óleos antiguos
Mujer de signos escritos
De mariposas provenientes de los espejos
De ademanes que se pierden en el heno
De ventisca imaginando el alba del jazmín
Recorres un camino de siluetas de zafiro
Acompañada de efervescentes volutas
Deseando mirar el nacer de una plúmula
En el viento de la mar
Tú que colocas una tundra en mi cuerpo

16 de Enero de 1997

Este es el penúltimo poema que aparece en mi primer poemario Laguna De Electricidad, publicado en 1998. Todo comenzó una tarde jugando con las descritas “burbujas de tinta azul”, que son habituales para quienes aun escribimos con lapiceros, con bolígrafos, o incluso con plumas fuente. La última frase del poema, obvio, fue sugerida por la National Geographic ^_^