miércoles, 6 de mayo de 2009

I

A solas me recreo
en la rapidez de la distorsión,
en los manglares de mi lápiz
y el bocado de calor del verano.
Para por favor caja,
para con un botón.
En un cable suenan los labios,
los domingos oscuros,
la sin par letra de páginas.
Se va a quedar
en nuevo curso rasgando
un grito que no comprendo
con mis propios lentes!
El sonido del viento también
se mete por la oreja
hacia el mismo cable
de plenitud y adaptación.
Ya la paréntesis no sirve,
nada sirve para esto.
Y otra vez estoy solo
sentado o leyendo;
jalo una cuerda con otra
y así me paso la tarde
haciendo una demolición
en el cónclave del suelo.
La negra y pelada pared
sirve ahora para escuchar
los diez minutos
de un amargo diccionario.

1993

Escrito cuando aun asistía a la escuela secundaria, este poema apareció en mi plaqueta Guarismos (1994), en él enumero algunas de mis aficiones: escuchar música a alto volumen, leer sentado en el suelo, observar a través de las ventanas, etc., las cuales sigo cultivando ^_^