lunes, 16 de marzo de 2009

V

a César Vallejo


Seguiré cavilando a tu hueso en la tarde, entre tu oscuro simple, el borde de tu cabeza y tu paso en la Naturaleza a errar. Recuerdo ese óleo a que sea un pequeño modesto, lo sé cuando caen las máquinas que saben hacer cielos lentamente. He nacido en el pino al que dejaste abrir tu puerta sin salida, pernocto en el pelo que os cubre y me es difícil decir cómo prepararte al acostarte en mi pecho, en nuestro azul de trompeta, en el hálito ilustrado. Tú que eres la punta del sol pobre y que se quedó siendo vaso, agua de tu sembrada antemirada. Así mismo paro de camino, y tu mano es mi corazón hecho magnolia porque aquella rueda al compás de la franja silenciosa que soltaste. Y os llamo: Hervacio, aquí, oh eternicidad de poeta.

1994

Este poema -que antes se llamaba “Manteniendo Al Ser”- dedicado a mi adorado Vallejo, forma parte de Guarismos (1994). Con posterioridad se publicó con el título de “César Vallejo” en la revista Galera (No. 5, Año 1, Octubre 1995) que dirigía mi amigo el sanmarquino superdialéctico Cristian Ubia (este Vallejito Saavedra, como tú me llamabas, no te olvida Cristian donde quiera que estés). Un poema ideal para conmemorar los 117 años del natalicio del gran poeta de Trilce.