martes, 10 de febrero de 2009

II

Las aves se hacen canto en el fuego silencioso
Mientras la sangre de los árboles apretados
Sombran de luz el horizonte
En el arroyo de oscuridades
Caen tus alas de mariposa noval
Y vuelan gotas purificantes de inclinada tonalidad vespertina
Combaten el rocío negro
Todos los espacios llenos de agujas
De repente veo como te escapas del lienzo
Abrigador de pulverizados rayos de sol
Y nuestros labios aromando los espejos olvidados
Que cayeron con el alba ojerosa
Llegas a mí para abolir a la muerte
Inventando el nacimiento del mundo
Dentro de tu máquina cosedora de cabelleras espaciales
Otra vez hirviendo el vaivén de las hojas
Cansando las olas bajo la tierra
Tu vida hace respirar a mis dormidos ceramios antiguos
Dejando dentro de mi cuerpo
Un olor fosforescente y puro de azul reflejo ventoso

9 de Mayo de 1997, 2:27 p.m.

Este es el segundo poema de los cuatro que conforman mi plaquette Canto En El Fuego (Ediciones De Los Campos Magnéticos, 1997), que como ya les dije escribí y publiqué en solitario como siempre...