martes, 13 de enero de 2009

I

Cuando eres princesa de los confines arenosos
Tu silueta de humo es una fruta apuñalada
Senos de ventana escarpada
Suenan nuestros órganos al aire
Amanece como una herida sola
Y delinea la burbuja en la que volamos
Lamento de cuello largo como el agua
Atrapa mi sólida electricidad
Cierra tus luces
Fuera de mis manos entre mi nada

9 de Mayo de 1997, 2:49 p.m.

Este es el primer poema de los cuatro que conforman mi plaquette Canto En El Fuego (Ediciones De Los Campos Magnéticos, 1997). Es falso -como se rumorea por ahí- que estos poemas los escribí en colaboración ('al alimón' dicen los españoles) con un poeta de Villa El Salvador.