sábado, 18 de diciembre de 2010

Las Creencias Pedregales

La fría mañana de cambios y arbustos
se adorna de vergüenza,
vergüenza matinal de pena!
Es que hoy no he muerto todavía…
Si hoy resistiera un crepúsculo infecto
calmaría a los perros vecinos
ladrándoles con su palabra.
Es que hoy tampoco coloqué mis años
en pos de la carrera y el ataque;
ataque embestido de llanto y malicias!

Recién el recuerdo de esos lares
se pone de visiones y de perdiciones
cuando no podré más inclinarme en la vida.
Y las manos que no cazan
la buena figura de sonido de reloj,
de sonido de humanidad.
Estallarán los sueños irrealizables
entre rutas de fuego vivo y vestigios.
Y es que hoy no he muerto todavía…

Analizando las orillas del río
no encontraré la cantidad de abrazos
necesarios a mi olor,
si es que hubiera alguien por ahí.
Yo no recuerdo a mi sentido aquel
que permitía a la tristeza de mis días
se ponga llena de cobardías
tan distantes todavía desde aquí,
amarga risa.

Si tocara más de una hora,
recordarían mi sentar?
Creo que el volumen y la tristeza
lo desgarran de todo.
Que historia aquella de caminares
contaré cuando tenga un tiempo
entre los pedazos enormes de mi casa salva.
Me quedaría en ella tres penas más,
empañadas en pañuelo sangriento,
como si no supiera lo demás
de fúnebre y mortandad.

Ya estos días me apartan
enlazando sus apariencias blanquecinas
con las vibraciones últimas
de mi cuerpo mal tendido, desabrigado.
Un pasto de elegante verde,
ojalá,
me acompañe alrededor.

En el tiempo,
místico punto
de agonía.

1993 - 1994

Este poema inédito hasta la fecha, es uno de los tantos textos iniciales de mis primeras andanzas con la pluma, es decir con la máquina de escribir. Resalto el vallejismo que emanan estos versos, sobre todo aquel cuya resonancia hasta ahora me persigue cuando estoy en extremismos: “Es que hoy no he muerto todavía…”. Recuerdo claramente que el filosófico título y las cinco primeras estrofas las escribí en el último año escolar. Para el verano de 1994 me preparaba para ingresar a San Marcos, cuando escribir poesía era mi obsesión; ahí fue cuando le agregué la metafísica estrofa final, que en cierta forma suena distinto al resto del poema. Ya casi se acaba el 2010, así que le envío a través de este medio sinceros saludos a amigos y lectores de este blog ^_^