sábado, 20 de noviembre de 2010

Los Sábados Por Las Mañanas...

Los sábados por las mañanas no hay niños en las calles. Duermen un poco más mientras esperan surgir algunos rayos solares entre la niebla. De sus pechos nacen pequeños sonidos que partiendo de sus camas recalan en sustancias eternas, vocablos humanos que no querrán permanecer en papel y ser de nuevo ecos a merced de silencios muertos o embotellados.

Vagamente veo colores en estas mañanas, en que despertar temprano es sumergirse en lo familiar, teniendo a la radio como sonoro testigo de lo que hablamos. Apuramos el paso y nos sentamos crudamente, lejos de rumores y noticias matutinas, respiramos aire de extraños valles, llevamos cristales para apreciar la poesía que nos rodea, toda tuya si alcanzaras los sentidos fluorescentes.

Solo los jóvenes pueden irse remotamente, alcanzando rascacielos o nidos de extintas aves. Yo, en cambio, combato contra aerogeneradores, presto atención a lo que dicen las ondas cortas de las manos y pienso en detener al mundo para que nos dure un poco más. De esas fotografías aéreas, necesarias en estas horas matinales, veo azules iluminaciones, profundidades a las que se llegan mostrando los más oscuros signos del lenguaje, pantanos vituperables que reflejan mares limpios como si estos fueran su mayor anhelo.

En rumbo muy después del amanecer, salgo y solo veo perros andaluzados, pues las personas deben estar en sus sueños prodigándose lo mejor para sí mismos. Los siguientes despertares les darán otras incógnitas, perdurables al margen de sus agotadas existencias.

11:50 p.m.

Después de tiempo, hoy nació un poema nuevo. Una imagen matutina, y haberla recordado más de la cuenta, me llevaron a escribir esta prosa poética. Disculpen el paso del tiempo, pero algunas cosas positivas han ocurrido ultimadamente. Ya se enterarán. Gracias por seguir allí, saludos ^_^