sábado, 24 de julio de 2010

Musgo


A la salva de miles de cañones
los árboles comen sus conejos macabros y firmes
sobre el lomo de los zapatos negros.
Brillaban los días mientras entraba la escalera mecánica
en la nariz de un muerto amigo
y de alta cercanía
a los panes que solíamos
poner cerca de los poros
de un pulpo varado en una pileta
que cuando miraba las frutas
más férreas en las manos que
tienen apariencia de reloj
tentaban a esos bolsillos, ellos
tenían que ser metidos a una profundidad
de agua de color canario
para que exista la lluvia
cuando estabas colgando
tus pies desintegrados
por las minas vecinas a tu casa
de aspecto de cabina telefónica.

1995

Este poema apareció en el № 2 (año 1, junio 1995) de la revista Obraje que desde Huarmey editaba mi buen amigo, el poeta Heber Ocaña Granados. Este número fue especial porque en él aparecimos los integrantes del grupo poético de los 90's Mammalia, con un poema cada uno: Víctor Guillén, Miguel Cervantes, Santiago Risso, José Beltrán Peña, Juan José Soto, Heber Ocaña, Braulio Castor (seudónimo de Antonio Sarmiento), y quien escribe; como invitado tuvimos al gran poeta Vicente Azar en la página final. Por cierto, este número contiene en su carátula uno de los pocos dibujos automáticos que realicé en esa época, además de una prosa poética a modo de prefacio escrita por mí. Con este post agradezco infinitamente a mi amigo Heber Ocaña (quien actualmente está haciendo una encomiable labor cultural a través de la Biblioteca Obraje; si está en sus posibilidades apoyarlo, no duden en hacerlo), por aquella oportunidad de publicar este poema benjamin-peretiano, que luego apareció un tanto reformado en mi plaquette Airones (septiembre 1995) con dedicatoria a un buen amigo de mis años en San Marcos ^_^